La Cascade
El tradicional restaurant francés renueva su carta y se destacan varias sorpresas.
Cumpliendo con lo prometido en mi primer post de La Cascade volví a probar la sopa de cebolla y simplemente OSOM…
No recuerdo una sopa de cebolla tan bien lograda, de las que recuerdo es más rica que la del Normandie.
La cebolla tiene un sabor suave, que permite resaltar el sabor del queso y matizar el pan, creo que en sopas está definitivamente dentro del Top 5 en vida
La sorpresa llegó a la hora del plato de fondo, hace sólo algunos días habían renovado la carta, dándole un toque más fresco y casual.
Apreciarán en las fotos que la sorpresa eran, entre otras novedades, varios tipos de sándwiches en baguette, en esta oportunidad probamos 2, El Cascade: Lomitos de filete con palta, tomate, lechuga y una salsa… 10 puntos buenos.
y por otro lado el Tártaro de Salmón, que es simplemente el cielo acompañado con papas fritas: Salmón fresco, salsa secreta, rúgula, queso crema.
Las papitas (no recuerdo el nombre técnico) fritas merecen una distinción adicional, son crujientes por fuera y muy blandas por dentro, son tan buenas que no necesitan Ketchup.
Esta opción de sándwich está disponible en horario de almuerzo.
Terminamos como es costumbre con el postre, los cuales siempre han sido un punto fuerte de este local.
En esta oportunidad pedimos un mousse de manjar y una crème brûlée, ambos muy suaves de textura y con un sabor inconfundible.
Esta propuesta de La Cascade sigue una línea de innovación y arrojo culinario que mantiene hace destacándose siempre con platos novedosos.
Siempre he pensado que todo tiene un ciclo, una etapa en la vida, y que todo lo bueno termina tarde o temprano, es una lástima para los que amamos comer en el trasnoche, pero alguien tiene que decirlo:
El Manhattan ya no es lo que era antes.
El último fin de semana de agosto andaba en Concepción celebrando el cumple de mi Papá y como siempre que voy a Conce pasé al Manhattan, pensé en descuadrarme 100% y pedirme 2 sandwich, lamentablemente debo decir que después de esos 2 nenes podría haber seguido comiendo, y quizás incluso completar un tercero.
El sabor que caracteriza a este famoso sandwich sigue inalterado en el tiempo, sin embargo su tamaño, su impronta, su magia se ha visto disminuida.
Back in the day comerse uno ya era un reto, 2 una proeza y 3 impensable, no se si el pan estaba más chico o si venía con menos cantidad de ingredientes, pero ya no es ni la sombra de lo que fue en términos de cantidad.
Sólo resta que cada vez que disfrutemos el sabor de uno de estos exquisitos productos recodar los viejos tiempos donde no todos podían decir que conocían a alguien de comerse 2 de esos grotescas y deliciosas ecuaciones gastronómicas que se gestaban en la parte posterior de un pan de molde…
*Nota, el tenedor sólo fue utilizado para lo que chorreaba, no cometí el sacrilegio de tocar el sandwich con este elemento.
El Galeón: Mercado Central
Con 2 compañeros del trabajo fuimos a almorzar al Mercado Central, y entramos a El Galeón, en las vitrinas se podían ver las centollas congeladas, las que puedes comer por varios varios billetes…
Al sentarse te reciben con un pisco sour y unos pancitos con mantequilla y un pebre de miedo.
La atención dentro de todo es rápida y ninguna mala cara cuando pedimos más pan, más pebre y más limón…
En esta ocasión partimos con una docena de ostras, estaban ricas, pero eran pequeñas valor: $6.000 aprox.
En el plato fuerte un colega pidió un Jardín del Mar y el otro un Caldillo de Congrio yo me fui por el Curanto.
El Jardín de Mar fresquito y muy sabroso, el caldillo al parecer estaba reponedor (yo no lo probé) y el curanto estaba de lujo, con su porción de cerdo, su tutro de pollo y hasta una longanicilla tenía… Lo que faltó fue el milcao y el chapalele… Ahí se cayeron y feo.
En resumen es un local rico, un poco caro, al igual que casi todos los locales en el Mercado Central…
Se come rico y puede ser un buen spot para llevar a un turista a comer productos del mar, según yo es mejor que Donde Augusto.
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Cilantro Bistrò
A la entrada de la Galería de Arte de Patricia Ready está ubicado el restaurant Cilantro Bistrò.
Según Wikipedia, Un bistrò o también bistrot es un pequeño establecimiento popular de Francia, donde se sirven bebidas alcohólicas, café, quesos y otras bebidas. Podían ser también restaurantes de comidas a precios económicos, antiguamente no eran muy bien mirados, pero con el correr de los años se transformaron en un ícono de la vida parisina.
El bistró francés no tiene un estilo de comida definido aunque, por su origen obrero y popular, siempre ha servido platos tradicionales, hechos con alimentos frescos y considerados saludables. El menú de los bistrós, al igual que su decoración, se ha ido renovando hasta llegar a ser a menudo elegante, debido al auge de la comida tradicional y regional.
Este es un local “casual” (tirado para chic) y con que abre de 10.30 a 19.30, ideal para un almuerzo liviano o para un café a media mañana o por la tarde.
He visitado esta “cafetería” en 2 ó 3 oportunidades y nunca he entrado a la galería, a mi favor debo decir que una vez estaba cerrada y fuimos con mi mamá a la galería de al frente.
Al menos al almuerzo hay bastante gente y la cocina colapsa un poco, es mejor ir tipo 13hrs o bien ir por un almuerzo tardío, tipo 15.30hrs.
El precio por persona está cerca de los $10.000 con postre y bebestible.
Yo en está ocasión probé la Ensalada Espinaca y Queso: $5.600
Ensalada de espinaca con aliño de mostaza y miel, bolitas de queso apanadas con polenta y salsa de mango, pimentones acaramelados y queso parmesano
Simplemente deliciosa, en esa ocasión lamentablemente no había espinacas, por lo que la suplieron con lechugas, rúgula y otras hojas verdes. (Para los que se lo preguntan: si, me avisaron antes)
Mi mamá se pidió un crêpe con camarones y no recuerdo que más, pero debe haber estado increíble ya que no logré probar nada de ese plato.
Finalizando: postre un mousse de maracuyá con salsa que estaba rico, pero debo decir que he probado mejores…
El Palacio del Sandwich
Creo que su lema “DE LO BUENO MUCHO” es sinónimo de gula, es imposible ir a este local o comer uno de sus productos sin pecar.
Todo está diseñado para que sea una experiencia sublime y reconfortante, 18 cm de diámetro para un sandwich que es puro sabor, puro exceso, puro placer.
He comido sandwiches más grandes, pero regularmente se pierde un poco el sabor y la calidad en general, aquí nada de eso, un sabor constante y muy muy rico.
Este palacio del sabor tiene sede en Huechuraba, Vitacura, La Dehesa y Reñaca.
Recomendable en casos de hambre extrema, post carrete, bajón y para desafíos personales, en mi caso, cumplí el mío: 2 al hilo.

Después de varios años comiendo hamburguesas uno llega a cultivar ciertas particularidades y gustos algo excéntricos a la hora de armar su preciado plato, en mi caso en 1/4 de Libra no puede ser de otra manera que en la foto, con papas fritas y alguna de las salsas de Mc Donald’s a saber: Agridulce, Mostaza picante y Bbq.
Depende del día y de mi ánimo elijo alguna de las 3 salsas y disfruto de mi hamburguesa, en esta ocasión la elegida fue la salsa bbq.
Que tengan un buen día.
Fajita Express
Hace algunos días ya junto a mi señora y mi hermana pedimos al Fajita Express, fue una experiencia agradable.
Como podrán ver en las fotos la presentación es muy buena, todo impecable y las bolsitas con nombre, detalle que siempre se agradece, sobre todo si no te gusta que otro mire y manosee tu comida.
El menú es variado y uno puede pedir tacos/fajitas para armar en la casa o burritos que ya vienen listos para atacar.
Las quesadillas son muy ricas, en esta oportunidad probamos las de ostión: OSOM, existen distintas variedades de carne: Vacuno, pollo, camarón, entre otros para rellenar nuestro burrito o nuestro taco/fajita.
En general me pareció un buen lugar, es una opción interesante para disfrutar con amigos o en familia, ya que otorga en el caso de los tacos/fajitas una dinámica más compartida.
Hace algunos meses abrieron un nuevo local en Providencia, por lo que ya no tendré que ir a buscar mis pedidos a Vitacura.
Además de estos dos locales cuentan con uno en La Reina.
Una buena idea, una gran opción.
Este es el burrito de camarón, simplemente delicioso, los distintos ingredientes muy bien combinados y en cada bocado se podían apreciar sabores diferentes. Definitivamente un must, junto con las quesadillas de ostión.
Nuevamente por medio de Twitter me enviaron una receta, debo agradecer nuevamente a @TheAndresBravoC
Esta vez la receta fue de una Crema de Zapallo.
- Zapallo italiano
- 2 Dientes de ajo
- 1 Cucharada de curry
- Crema
- Sal
Preparación:
Se pone el zapallo primero y se agrega de a poco agua hirviendo (líquido de cocción), luego se agregan los dientes de ajo y se licua hasta que obtenga la consistencia deseada.
Después sólo resta agregar la crema y voilà.
Como podrán apreciar por las fotos no seguí la receta a cabalidad, lo primero que hice mal fue agregarle media chalota, y licué todo y al final le eché el agua
, error número dos.
Debo admitir que no me quedó muy rica la sopa, en verdad me quedó malena….
Debo volver a prepararla ahora usando la receta de manera correcta, las chalotas cagaron la crema de zapallo, parecía crema de cebolla sin amortiguar…
Fue un gran FAIL!!!!
Debo aprender a seguir las recetas para lograr un buen producto, jajaja
Lo que si fue excelente es que esta receta me motivó a comprarme la juguera y he hecho otras sopas que me han quedado ricas, pero me tengo que sacar la espina con la Crema de Zapallo, les cuento cuando lo vuelva a intentar.
Retomando la búsqueda del Pollo Tamarindo de la vida…
Largos días han pasado hasta que encontré un nuevo destino, mi búsqueda me llevó muy cerca de un anterior lugar ya visitado (Bin-Xiang, gran local que venció al Palacio Danubio Azul en el pollo tamarindo), esta vez me dirigí a General Flores con 11 de Septiembre, el local se llama Hong Mian.
Partiré con los appetizers:
Arrollado jamón queso, buen tamaño pero no eran tan ricos, les falta un jamón más sabroso (parecía jamonada más que jamón), tienen buen potencial, pero se quedan en eso.
Empanadita de Camarón, mmmmm rica, muy rica, buena cantidad de camarón y las verduras suavecitas.
La presentación dejaba un poco que desear, la caja estaba embetunada y al abrirla quedé todo pegajoso, sinceramente preferiría una porción algo menor pero con la cual no quedara todo pegote, el mensaje igual es un detalle, sin embargo dejó de ser novedoso hace varios años, insisto lo mejor en cajas son las que usa el Danubio Azul.
Ahora pasemos a lo importante, de lo que realmente se trata esta búsqueda, de la perfección hecha pollo con salsa y piña….
Suele ocurrir aquello del amor a primera vista, esta no fue la ocasión, sin embargo a primera vista pensé que esta belleza era mucho más de lo que fue.
Si es que hay un pecado en el pollo tamarindo es que la salsa sea hostigante y es exactamente el error que cometen en este local, es la contra cara del Danubio Azul donde la salsa era media fome, esta salsa es demasiado…
Del pollo y de la piña no tengo nada que decir, luego de limpiarlos del exceso de salsa pude notar que estaban en bien buenos, pero lamentablemente la salsa mató de entrada el plato, una vez que terminé con el pollo boté el arroz que quedaba en el plato, estaba inundado en salsa y realmente no pude seguir comiendo.
Creo que debo seguir buscando, cuando quiera empanadas de camarones me permitiré volver a este local, pero a nada más, definitivamente:
NEXT!!
Volvía del trabajo sobre mi bicicleta por la Alameda decidido a continuar la senda de la búsqueda del pollo tamarindo perfecto, el plan era detenerme por un take out en el primer restaurant chino que viera, lo cual se produjo en San Ignacio, donde vi las luces de You Yi.
Comenzaré por los picoteos, la empanadas de camarón estaban buenas, pero un poco menos de cebollín no les vendría mal.
El Wang Tang no me gustó, estaba muy salado y un poco duro, mal muy mal. El WT es la carta de presentación del local, era un mal presagio.
En términos de presentación eran las mismas cajas que utilizaban en Bin-Xiang, el arroz era home made.
Al abrir las cajas plateadas de inmediato vi algo que me gustó: el color rojizo dorado del plato era fascinante.
Cuando logré dejar de admirar el bello color que tenía este producto procedí a probarlo, definitivamente esta vez me acercaba un paso más al pollo tamarindo de la vida…
Una suave salsa tamarindo complementaba un pollo frito a la perfección, lo único que guateaba era la piña, ya que no producía la explosión dulce/acida que la caracteriza, le faltaba sabor y frescura. Me dio la impresión de que estaba como cocida, como fome…
Debo reconocer que me gustó mucho este local, y que estaría un peldaño sobre el Bin-Xiang, sin embargo la piña desilusiona, y desarma un plato que podría haber rozado el nirvana.
Es como una gran película que nunca alcanza el clímax y que cuando termina sientes que te gustó, pero que faltó algo.
Con el plato servido se pueden apreciar con claridad los tintes dorados que tenía esta presentación, simplemente bella.

































