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23 mayo, 2010 / Daniel Valdenegro

CG: Astrid y Gastón

 “Debo haber sido absuelto de mis pecados porque me encuentro a las puertas del cielo”.

Así de rico es este restaurant peruano ubicado en Antonio Bellet, debo decir de antemano que el sabor es directamente proporcional al precio. 

Ubicado en el corazón de providencia se encuentra este restaurant del cual muchas veces había oído, pero jamás llegado a comprobar; Hasta ahora. 

A continuación se presentan las fotos, descripciones y mi comentario personal acerca de cada uno de los platos.

Esta experiencia culinaria ha sido de las mejores que he tenido y desde ya recomiendo este lugar, siempre y cuando estén dispuestos a gastar alrededor de 35-45 mil pesos por persona (incluyendo vinos y aperitivos)

 En degustación del Pacífico.
Atún nikei, locos en emulsión de chalotas, erizo y pejerrey a la chalaca. 

Una delicia de principio a fin, cuando llega a la mesa un plato así de rico afloran nuestros sentimientos más egoístas y no queremos que nadie coma de “nuestro” plato.

Por donde empezar, el atún muy rico, los locos deliciosos, los erizos estaban realmente sabrosos y el pejerrey fantástico. Lo más llamativo eran las salsas en la cuales se bañaban los productos, cada una compuesta en medida justa para resaltar los sabores clásicos del fruto de mar correspondiente. Después de algo así la salsa verde lamentablemente ya no será suficiente. 

Elegancia.
Corvina, Róbalo o Salmón, según el mar, en su versión clásica 5 ingredientes. 

La Leche de Tigre es la mejor que he probado, un equilibrio de sabores y una delicadeza en la presentación hacen de este plato una apuesta segura. 

El pescado fresco y tierno se complementa con los sabores de la leche provocando esa suavidad característica que te deja con ganas de otro bocado y otro bocado y otro bocado.

Los aperitivos causaron revuelo, pero lo mejor estaba por venir:

El atún y el camote.
Atún forrado en especias y sellado a la brasa, Camote tres texturas. En canelón
verde, en pastelito, en fideos crujientes y chimichurri de papaya. 

El atún es rico, pero no es muy distinto de la preparación en otros locales, centro crudo y muy sabroso, lo que realmente asombra son los acompañamientos, el canelón exquisito, el pastel de camote es sencillamente espectacular y el chimichurri de papaya es de otro planeta, los sabores que contiene este plato evocan un espectro de sensaciones y recuerdos amplia, debido a que su sabor final es difícil de clasificar, cuando estás cerca a llegar a una clasificación una brisa tropical te hace dudar, luego el dulce del camote cambia nuevamente tu parecer, todo para que en atún te haga retornar al punto de partida he intentes dar con el corazón del sabor.

El Cordero de la patagonia.
Asado y laqueado en su jugo y su suave puré de papas nativas al pesto y
verduras a las brasas. 

En esta oportunidad la estrella es el cordero: dorado y crujiente en el exterior y tierno, suave y sabroso por dentro, casi sin grasa pero con un gran sabor, casi como magia.

El acompañamiento esta dentro del ámbito de lo común, puré saborizado y verduras , pero con el jugo del cordero logran resaltar el sabor entregando un buen producto. 

Es un plato fácil de asimilar y de sabores familiares.

 El cochinillo de tres semanas.
En su jugo de asado con frutas y mostaza, morcilla rellena en dos frentes, en
una panadera y en fruta de la estación. 

Después de que mi tenedor volara por todos los platos haciendo daño a mi familia debía concentrarme en lo mio, en cochinillo. Regularmente al probar los platos de mis acompañantes me arrepiento de mi decisión, en esta ocasión paso totalmente lo contrario.

El cochinillo estaba muy rico, con algo de grasa, pero casi imperceptible, lo que de dejó trastornado fue el acompañamiento, de fruta de la estación con prieta!!!! Una mezcla de sabores única y suculenta. No se si faltan o sobran palabras para describir su sabor, pero yo doy un paso al costado y sólo puedo decir: “es la raja”

Los picarones rellenos.
de plátano con miel de especias y helado de crema. 

Hemos llegado al final, el postre. ni siquiera voy a intentar calcular hace cuanto no comía picarones, sólo les diré que no recuerdo si alguna vez lo he hecho.

El sabor de este postre es novedoso y audaz, les diré cual es el único problema de este plato: viene muy caliente, por lo que una vez que logras comer el primer bocado debes esperar algún tiempo para volver al nirvana, por un lado es bueno, ya que prolonga tu estadía en el paraíso.

Astrid y Gastón es un buen restaurant donde todo está dispuesto para que tengamos como clientes una velada amena, relajada y sin contratiempos.

Su precio sin embargo es elevado por lo que sólo es posible (para bolsillos clase media) disfrutar de estos sabores en contadas ocasiones.

Un 7.0

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