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31 julio, 2010 / Daniel Valdenegro

Palacio Danubio Azul v/s Bin-Xiang

Palacio Danubio Azul, un gigante de la comida china desde hace años, centro de reuniones familiares y celebraciones varias (cumpleaños, titulaciones, graduaciones, etc) por años mi restaurant favorito.

Bin-Xiang, Restaurant chino atendido por chinos, ubicado en la esquina de Antonio Varas con 11 de Septiembre, frente a la plaza de las palmeras.

Pasé a buscar un pedido al Danubio Azul: Pollo Tamarindo, Carne Mongoliana ambos con arroz blanco y una porción de wang tang.

Impecable presentación, este tipo de cajas me encanta….

La carne mongoliana estaba rica, sin embargo creo que tenía mucha verdura, personalmente la prefiero sin zanahoria, ni brócoli, ni algas, puro cebollín funciona bien para mi. La carne estaba buena, tierna y sabrosa.

El pollo tamarindo definitivamente no es el fuerte del Palacio, desabrido, una porción pequeña, el gigante se caía y fuerte… ni siquiera estaba la opción tamarindo piña, el pollo piña es otro… ¿WTF?

Cerca de 17.000 pesos los 2 platos.

Otras aves en este restaurant suelen ser manjares, el pato es un claro ejemplo de ello: una delicia de principio a fin, en todas sus variedades.

Después de esta decepción decidí comenzar una cruzada: La búsqueda del pollo tamarindo perfecto.

En la otra esquina Bin-Xian un restaurant “de barrio” cero conocido y que me queda cerca de la casa…

Comenzaremos por el ítem de presentación y en verdad no hay nada que decir: el Palacio se lleva los aplausos, no tengo nada en contra de estos envases de alumnio, son los más comunes y es por eso que el punto es para Goliat, en este momento David sólo puede descansar en su sabor y textura…

Pedido: Pollo Cantonés, Arrollado de mariscos ambos con Arroz Chau Fan y una porción de Wang tang

Mayúscula fue mi sorpresa cuando por menos de 10.000 pesos llegó esta maravilla, su sabor es sublime, el pollo está frito y se impregna de la salsa que no es muy dulce, por lo que no llega a ser hostigosa y cuando en un bocado cae un piña es una explosión de frescura ácida que simplemente te hace cerrar los ojos y disfrutar.

El arrollado de Mariscos es rico, a mi señora le gustó (a mi en general el arrollado no me gusta mucho)

Lo destacable y que debería ser un must en todo restaurant chino es la galleta de la fortuna, en el Danubio Azul las pedí y no tenían, en el Bin-Xian las venden a 150 pesos. David vence a Goliat

Redoble de tambores para el gran anuncio, el ganador de este match es:

El restaurant Bin-Xiang.

Desde hoy comienza un camino, una cruzada culinaria que se podrá seguir por este blog, voy a encontrar el Pollo Tamarindo de la Vida.-

Scout’s Honor

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